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Pobreel Mejor 
Escrito por Oscar Bogado   
30-07-2009 a las 07:36:08

En los primeros meses del año 1864, la situación de los países del Río de la Plata se presentaba agitada, la región poco menos que un hervidero y como, al decir de Clausewitz, la guerra es la extensión de la política por otros medios, la beligerancia era inminente.

El Paraguay tenía que prepararse para el conflicto que ya se avizoraba, pues, a diferencia de sus vecinos, a quienes las nutridas contiendas civiles aportaron ritmo de combate, las últimas experiencias armadas de militares paraguayos se remontaban a más de medio siglo, con las batallas de Paraguarí y Tacuary.

En esa coyuntura comenzó el funcionamiento del Campamento Cerro León. Sobre él han escrito poco los historiadores y estudiosos, salvo comentarios accesorios y superficiales, de los que se puede extraer alguna información útil para ir ensamblando la imagen de este reducto de nuestra historia.

Está ubicado en un paraje distante a 3 km. de la ciudad de Pirayú (62 Km. de Asunción). En época de Francisco Solano López, el tendido ferroviario llegaba hasta la ciudad de Paraguarí. El desenlace de la guerra dejó inconclusa la construcción del ramal que debía llegar hasta el campamento.

Hoy es difícil imaginar, al ver el abandono del lugar, los numerosos reclutas que recibieron adiestramiento militar en Cerro León. No obstante, podemos leer lo que escribía, en la segunda década del siglo pasado, el historiador inglés Pelham Hortom Box: "López, en efecto, replicó en febrero de 1864 con una orden de conscripción general en el Paraguay. En marzo estableció un campamento en Cerro León, distrito de Pirayú, donde eran instruidos 30.000 hombres comprendidos entre diez y seis y cincuenta años de edad..." (i)

Mucho antes, el Canciller paraguayo José Berges escribía en fecha 6 de junio de 1864 a Félix Egusquiza, encargado de negocios en Buenos Aires, que "por fin, todo el país se va militarizando y crea usted, que nos pondremos en estado de hacer oír la voz del gobierno paraguayo en los sucesos que se desenvuelven en el Río de la Plata, y tal vez lleguemos a quitar el velo a la política sombría y encapotado del Brasil."

También, en una correspondencia remitida a Lord Russel en fecha 6 de septiembre del año 1864, el Ministro Británico en Buenos Aires Edward Thornton, afirma que "durante los últimos seis meses el Presidente ha ordenado que todo adulto que no haya servido previamente en el Ejército, sea sometido a la disciplina militar, y se ha formado un campamento donde están reunidos unos veinte y seis mil de estos nuevos reclutas. Muchos de los hombres no tienen más de catorce años de edad, y hablando en general, son extremadamente ignorantes, tanto en instrucción militar como en toda otra clase de instrucción..."

Además de la falta de adiestramiento, a nuestra tropa se le suma la escasez de armamentos adecuados, en calidad y cantidad. Era imprudente ir a una contienda en esas condiciones, aunque precisamente, la guerra no es un acto de prudencia.

Sin embargo, en nuestro país reinaba optimismo y hasta exultación. El Ministro José Berges escribía a Cándido Bareiro en fecha 15 de marzo de 1865 lo siguiente: "las tropas se hallan bien disciplinadas, llenas de entusiasmo y en el mejor pie de guerra. Diariamente llegan a los campamentos numerosos contingentes de reclutas que vienen a reforzar las líneas del ejército..."

Arturo Bray, en su trabajo sobre López, sostenía que a pesar de la falta de experiencia y preparación "...lo que prestaba fuerza moral de primerísimo orden a nuestro ejército y a nuestra armada era su cohesión moral, su férrea disciplina, su unidad absoluta de mando y la fe indeclinable que tenían en la santidad de la causa nacional." (ii)

Decía Alberdi que el ejército paraguayo es numeroso relativamente al pueblo, porque no se distingue del pueblo. Todo ciudadano es soldado.

También podemos encontrar referencias sobre el Campamento Cerro León, en la edición de "El Semanario" del 9 de abril de 1864 donde se informaba que: "El campamento Cerro León es el tercero de instrucciones de nuestras tropas. En él se encuentran acampando actualmente miles de reclutas, jóvenes llenos de vida para empuñar el fusil y hacer respetar, si fuere necesario, los derechos sagrados de la patria." (iii)

Después estalló la guerra y nuestro ejército se fue quedando sin hombres.

López volvió a Cerro León luego de la derrota de Itá Ybaté, ocurrida a finales de diciembre de 1868. Se escapó, con un puñado de hombres por el lugar conocido como Potrero Mármol, sin que los aliados le dieran persecución.

Ahí, en Cerro León, nuestro ejército fue reorganizado. A los restos de la tropa se sumaron ciudadanos de distintos lugares de la República, llegando a constituir una fuerza de 13.000 hombres, que incluían a heridos, ancianos y niños. El material de guerra era casi inexistente. Sin embargo, en Ybycuí seguían fundiéndose cañones con el bronce extraído de las campanas de las iglesias, conocidos por esa circunstancia como "cañón cristiano".

Poco después, se instaló el campamento en Azcurra, distante a pocos kilómetros de Cerro León. Esa posición, donde estratégicamente se puede observar todo el valle de Pirayú, ofrecía más ventajas defensivas. El General Francisco Isidoro Resquín, protagonista de dichos aprestamientos, relata cuanto sigue: "...el mariscal López marchó con el grueso del ejército a ocupar el paso de la cordillera de Azcurra, dejando en Cerro León una guarnición de seiscientos hombres, al mando del coronel Sosa. En la cordillera se extendió una línea a la derecha hasta el paso de Atyrá, y en su altura, frente al paso del arroyo Pirayú, colocó una vanguardia de caballería, mandada por el general Caballero." (iv)

Ya decidida la suerte del conflicto, y en plena cacería de López, el 25 de mayo de 1869 una columna de la caballería brasileña, al mando del Coronel Manuel Cipriano Morais, ataca la avanzada paraguaya destinada a la guarnición del Campamento Cerro León. Entre los numerosos prisioneros capturados se hallaba el sargento Cirilo Antonio Rivarola, quien, en menos de tres meses formaría parte del gobierno provisional instalado por los aliados en Asunción. (v)

Considerando que Asunción fue ocupada ya el 1 de enero de 1869, es fácil concluir que el saqueo y la destrucción de nuestra capital atrajeron la atención de los aliados, quizás por eso se esperó más de cinco meses para continuar con las acciones militares.

Muchos testimonios han recogido actos de vandalismo y despojo cometidos por los aliados, perpetrados principalmente por soldados brasileños. Además, el diario argentino "La República" asegura que, en abril de 1869, los muebles del Palacio de López se hallaban en la Casa de Gobierno argentina. Y, de hecho, allí lo vio el Conde d'Eu cuando fue recibido por el Presidente Sarmiento a comienzos de abril de 1869. (vi)

La conducta del ejército de ocupación poco aporta a la justificación, ensayada en el Tratado Secreto de la Triple Alianza, donde se sostiene que la guerra no es contra el pueblo paraguayo sino contra su gobierno.

De aquel campamento, colmado de fervor en vísperas de la guerra grande, quedan solo dos edificaciones, testigos de la historia. El resto fue destruido por los brasileños al ocupar esa plaza, dicen que buscando tesoros. Lo que es comprensible, pues, militarmente no tenía sentido esa agresión.

Nuestro folclore se encargo de inmortalizar el nombre del Campamento Cerro León en una composición anónima, creada en tiempos de la guerra grande, que legó al rango de símbolo nacional, inclusive. La versión, reproducida más abajo, fue hallada en el archivo de don Manuel Mosqueira, en la ciudad de Carapeguá. Refiere episodios de la campaña de Uruguayana, donde se produjo la rendición del Mayor José de la Cruz Estigarribia (mayor Lacú).

Oscar Bogado Rolón
Ypacaraí, 19 de julio de 2009

Observación: En acceso Fotografía de nuestro sitio culturaparaguaya.org, están a disponibles imágenes actuales del Campamento Cerro León y de las trincheras de Azcurra.

Referencias:

(i) Pelhan Horton Box; Origenes de la Guerra de la Triple Alianza; El Lector; año 1996; p. 188;
(ii) Arturo Bray, Solano López, soldado de la gloria y el infortunio; pp. 154/7;
(iii) Juan Max Boettner; Música y Músicos del Paraguay; Edición de Autores Asociados del Paraguay; p. 105;
(iv) Francisco Isidoro Resquín, La guerra del Paraguay contra la Triple Alianza; año 1875, pp. 109/110;
(v) Jorge Rubiani, La Guerra de la Triple Alianza; Tomo II, Editorial Azeta S.A., P. 774;
(vi) Francisco Doratioto; Maldita Guerra, Una nueva historia de la Guerra del Paraguay; Traducción de Juan Ferguson; Emecé Editores S.A.; Buenos Aires, Argentina; 2ª Edición año 2006; p. 369.

CAMPAMENTO CERRO LEÓN
Autor anónimo

Campamento Cerro León,
Mariscal López o disponé,
tamombe'u mi peême
guerra tiempo pe guare.

Campamento Cerro León,
catorce, quince, diez y seis,
osêramo guare oje'ói
Batallón, número seis.

Osêramo guare oye'ói
Batallón número seis,
la corneta itenonde,
la media trompa itapykue.

Adiós, hermanito kuéra
ore ko jarohomíma,
ore ko jarohomíma
ropresentavo orerekove.

Ohóma mayor Lacú
oiporavo i soldado rã;
catorce mil poravo pyre
ogueraháma ovendepa.

He'ima mayor Lacú
"peñentrega katu lo mitâ
nda iparivéima remedio
japerdepáma ñande retâ."

He'ima mayor Duarte
ada ñe entregaichéne che,
para eso areko espada
añe defende hagua.

He'ima mayor Duarte
"ajura voi vaekue che
a defende hagua che patria
hasta amomo ite peve."

Jepémo esta misma hora
peipe'a che recove,
jepémo esta misma hora
peipe'a che recove.

Mientras Robles invadía
la provincia de Corrientes,
Mayor Lacú ha Duarte
Río Blanco pe ma oho.

Mayor Lacú ijactivove,
Uruguayana pe ohasa;
ha Duarte con su tropa
Yatai pe ojesitia.

He'ima cabo Torales
"Peñeconsolántena lo mitâ.
ello que oiméne tiempo
jahecha jevývo ñaneretâ."

Upégui ogueraha omboja
en la costa del Yvera,
ha upégui ombohasa
en el río de Uruguayana.

Ha upépe ja ojekuaáma
los veinticuatro vapores.
ha upé ja ojekuaáma
los veinticuatro vapores.

Ferrocarril che guataha,
Cerro Leónpeko aiko,
Paraguarí che vy'aha
kirikiri che roga ári,

Karakara takuru ári,
Caballería kavaju ári,
Infantería mboka ijyva ári,
Artillería barranca ári,
Acã morotî canoa ári.
los veinticuatro che batallón,

Ha péva ko che elemento,
cada mes che pagamento,
Paraguay che perdición,
galopapu che diversión.

Imposible mayor Lacu,
"ña entregátapa la bandera,
ña entregátapa la bandera,
la bandera del Paraguay."

 

Última actualización ( 30-07-2009 a las 08:51:49 )