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Herminio Giménez (Biografía) PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Daniel e Ivaní Torales   
Lunes 12 de Octubre de 2009 14:18

Che trompo arasa (OSCA, 1996)


Considerado uno de los pilares de la música paraguaya, junto a José Asunción Flores y Agustín Barrios. Herminio Giménez, compositor, músico y director, fue uno de los grandes creadores de nuestra música, que plasmó su genio en numerosas obras musicales. Es de manera irreversible uno de los grandes artífices de la música paraguaya. Dio grandes muestras de su capacidad extraordinaria en la brillante instrumentación, orquestación y dirección de coros sinfónicos.

Herminio Giménez nació en el pueblo de Caballero, en el departamento de Paraguarí, el 20 de febrero de 1905. Su madre fue la ovetense Artemia Giménez, quien murió fulminada por un rayo, seis meses después de haberlo dado a luz. Herminio demostró prematuramente su inclinación por la música, pues a los 10 años de edad ya ejecutaba el bombardino en la Banda Militar de Paraguarí, bajo la dirección del profesor Emil Lakowsky.


Posteriormente, en Asunción estudió violín con su tío, el maestro Remberto Giménez, en el Instituto Paraguayo, luego se incorporó a la Banda de Policía de la Capital, dirigida por loa maestros italianos Nicolino Pellegrini y Salvador Dentice. Allí conoció a José A. Flores, Darío Gómez Serrato y Félix Fernández, entre otros.

En el año 1920, Herminio Giménez formó su propio conjunto folklórico, con el que realizó presentaciones en Argentina; en su paso por Corrientes aprendió a ejecutar el bandoneón. Estando en Buenos Aires en 1927, Herminio Giménez y Justo Pucheta Ortega marcaron un hito en la historia, siendo protagonistas de uno de los momentos más importantes de la música paraguaya: la grabación del primer disco cantado a dúo; para la ocasión fueron contratados por Juan Manuel Villadesau y acompañados por la Orquesta del pianista Atilio Valentino, con figuras como el célebre bandoneonista Aníbal "Pichuco" Troilo. En esos años, profundizó sus estudios de bandoneón en el Conservatorio "Alberto Williams con el profesor Pedro Maffia.

En 1932 regresó a nuestro país y se alistó en el Ejército Paraguayo, al mando de José Félix Estigarribia. Durante los tres años de la Guerra del Chaco dirigió a la Orquesta del Comando del Ejército, y durante esa época compuso "Paraguay rembiapó", "Fortín Toledo", "Boquerón" y "Raza Guaraní", todas ellas canciones épicas.

Al finalizar la contienda chaqueña, se produjo la Revolución de 1936, lo que significó su primer exilio, permaneciendo por poco tiempo en la ciudad argentina de Corrientes. Luego pasó a Buenos Aires, donde actuó en Radio Belgrano con su conjunto llamado "Típica de Tango", siendo sus integrantes Orlando Goñi en piano, Alfredo Gobbi en violín, y Aníbal "Pichuco" Troilo en bandoneón, por nombrar los más importantes.

En 1939 participó en la Feria Mundial en Nueva York, EE. UU., representando el pabellón argentino, allí fue contratado por la cadena NBC para audiciones sobre música paraguaya; como anécdota, Herminio, siendo liberal, ejecutó la conocida polca "Colorado". Realizó luego una extensa gira, durante nueve meses, en la que difundió folklore paraguayo, argentino, y tangos, terminando sus presentaciones en la Habana, Cuba. Pocos años después, tuvo a su cargo importantes audiciones Radio Nacional de Río de Janeiro y Radio Tupí de la misma ciudad brasileña, donde estuvo radicado por espacio de tres años. Luego retornó a la Argentina y prosiguió con sus presentaciones artísticas en Radio Belgrano. Por entonces, se produjo el cambio de gobierno en el Paraguay, por lo que decidió retornar a su patria. Durante ese año escribió música sinfónica, así nacieron el poema sinfónico "El rabelero", para violín y orquesta, "El canto de mi selva", y "Mainumby", esta última tiene un gran significado para Herminio Giménez, por su contenido espiritual.

Entre 1940 y 1944, volvió nuevamente a Río de Janeiro para dirigir la Orquesta Sinfónica para Latinoamérica, en tanto que en el Paraguay creó coros, comenzando su lucha por el bienestar nacional. Fundó la Agrupación Tradicional Guaraní.

El 24 de julio de 1944, la composición épica "Cerro Corá", con versos del poeta itaugüeño Félix Fernández y música del Maestro Herminio Giménez, fue declarada canción nacional por el Congreso de la Nación.

La Guerra Civil del '47 lo obligó nuevamente a abandonar el país, por lo que tuvo que vivir un largo exilio en la Argentina. Antes del inicio de su destierro conoció a la paraguaya Victoria Miño, quien se convirtió en su inseparable compañera y soporte en los momentos difíciles de toda su vida.

El 12 de diciembre de 1950, participó de la organización del importante Concierto Sinfónico en el teatro Splendid de Buenos Aires. En los años '50, dirigió en forma alternada a orquestas de Brasil y Argentina. En 1958 incursionó en el cine con soporte musical, recibiendo en el año 1961 un premio por su obra "El viejo tala". En el catalogo de la OEA Nº 15 en la que se publicaron los más famosos y reconocidos compositores de América, figura el nombre del Maestro Herminio Giménez, con sus composiciones "Alto Paraná", "Che rompo arasa", "Mi oración azul", "Malvita", "Cerro Corá", "Lejanía" y "Canción del arpa dormida", que reflejan su amplia capacidad creativa.

Al inicio de los '70, se trasladó nuevamente a Corrientes, Argentina, ciudad de que convirtió en su segundo hogar. Allí fue nombrado director de la Orquesta y el Coro Municipal del Teatro "Juan Torres de Vera", y de la Orquesta Folklórica de la Provincia de Corrientes.

El 15 de agosto de 1975 presentó una de sus obras cumbres, la "Misa folklórica paraguaya". Gracias a las gestiones realizadas por el Monseñor Ismael Rolón, el Maestro Herminio Giménez, la Orquesta y el Coro Provincial de Corrientes, vinieron a Asunción en plena dictadura para estrenar su obra en la Catedral Metropolitana.

En 1989, tras la caída del régimen de Stroessner, retornó a su añorado Paraguay, dando se el gusto posteriormente de dirigir a la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA), apoyando la difusión de nuestra música entre los jóvenes a través de su participación en festivales y conferencias.

Entra sus más destacadas obras figuran las canciones "Cerro Corá", "Cerro Porteño", "Mi oración Azul", "Lejanía", "Fortín Toledo", "Canción del arpa dormida", las sinfonías "El rabelero", "El pájaro", "La epopeya", "Neni", las música para cine "Alto Paraná", "El viejo tala", "Las aguas bajan turbias", las músicas populares orquestadas "El canto de mi selva", "Che trompo arasa" y "Canción de esperanza".

Herminio Giménez, al igual que José A. Flores, integró el Movimiento Mundial por la Paz, conformado por artistas e intelectuales de 130 países del mundo, que se adhirieron a la causa pacifista.

Luego de un largo caminar musical, Herminio Giménez falleció en Asunción el 5 de junio de 1991, a los 86 años de edad.

El Maestro Herminio Giménez ocupa un sitio preponderante dentro del espectro de personalidades de la cultura, no solo del Paraguay, sino de América y del mundo. Quizás lo más importante de esta gran hombre, de este genio paraguayo, fue su amor a la libertad. Se formó y se educó en la libertad, e hizo de ella una vocación permanente. Jamás claudicó en sus principios, prefirió deambular por tierras extrañas, antes que sufrir el menoscabo de su dignidad.

 

Extraído del libro CREADORES DEL ALMA GUARANÍ, de Ivaní Amambay Torales Villasboa y Víctor Daniel Torales Gianotti, p. 95/98, año 2005.

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Última actualización el Sábado 28 de Noviembre de 2009 11:17
 

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