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Teodoro S. Mongelós PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Rudi Torga   
Sábado 24 de Octubre de 2009 20:28

 

Valiosa contribución a la literatura paraguaya en guaraní.

La ciudad de Ypacarai, la vieja Tacuaral, o si se quiere la ya olvidada Guasuvirä, flota entre la  leyenda y la realidad, entre el mural de su tierra pródiga y sus habitantes que concentran sus convicciones en el “civismo” que promueve la afirmación de los valores humanos y sociales. En el contexto histórico nacional, la ciudad de Ypacarai se ha anticipado a los procesos de convivencia democrática, donde la tolerancia ha llegado a crear un clima de respeto a las ideologías divergentes, para construir el convergente ideal del bien común.


El ferrocarril le dio protagonismo en una época, para convertirse en centro de expansión comercial. Cuando sobreviene la decadencia, permanece la artesanía y el firme afán de la comunidad a enfrentar el desafío. Frente a las restricciones que impone el poder autoritario, emerge el diálogo que posibilita el lenguaje de la cultura. La Comisión Municipal de Folklore y Artesanía impulsa el Festival del Lago, tribuna de arte popular, nacional e internacional . La ciudadanía vibra cada setiembre resucitando el día venidero de la “Patria soñada”. La nación paraguaya, siempre en lucha contra la adversidad, con el canto, el teatro, la artesanía, la danza, la poesía y la música, escruta las señales de un tiempo más feliz.


La ciudad de Ypacarai no es una ciudad pasiva. La distingue su vocación civilista. Posiblemente condicionada por una evolución de la sociedad nacional que retrasa la vigencia plena de la “pacifista democracia en flor” como soñaba el pilarense Carlos Miguel Jiménez.

Teodoro Salvador Mongelós nace en esta ciudad, el 9 de noviembre de 1914. Huérfano de madre a temprana edad, se sumerge en la lucha por la subsistencia, con esa serena fortaleza que caracterizan a los seres humildes que hacen de la honradez una opción y una lección de vida.


Teodoro Salvador Mongelós: con el estudio en el “aula” no llega lejos. La ciencia formal que transmite la docencia académica, donde retórica y demagogia encuentran fértil suelo para multiplicarse, no es para él.

Teodoro Salvador Mongelós es un elegido para explorar la ciencia de la vida. Y no será la retórica ni la demagogia precisamente la fuente de su hondo decir. Desde el comienzo, para él ñembo’e significa “ñembo’ete”. Hacerse verdadero. Como siempre ha significado en nuestro idioma
aborigen. Por tanto, saber es ser verdadero.


Siempre, saber es una unidad con la verdad. El saber que se limita a la retórica y a la demagogia es el saber que concierne a la cultura del tener. El saber que profundiza a la vida en el descubrimiento de la verdad, pertenece a la cultura del ser.


Teodoro Salvador Mongelós dijo la verdad. Y mediante la verdad nos ha llevado ha penetrar en la riqueza de la cultura auténticamente nacional, donde la vida fluye con su belleza, con el resplandor cósmico de la perennidad.


Fue infatigable militante de la cultura del ser. Por eso, el pueblo un día le otorgará el título de “el poeta de los humildes”, “Los indoctos”, “los de abajo”, en la batalla por la vida, no se equivoca para distinguir al poeta que valora su cultura. La olvidada cultura, anclada en una historia sin piedad y siempre cruel.


Teodoro Salvador Mongelós es el poeta de la justicia social y es el poeta del amor. Amor que penetra en la raíz misma de la vida para señalar los estremecimientos secretos que anidan en su complejo universo.


Y es el poeta de la vida. La vida en su total dimensión. Con sus inexorables iniquidades y sus maravillosas delectaciones. Y es el poeta de la exuberante y ubérrima tierra paraguaya. Llora y ríe como un niño, con su plenilunio y su aurora, su noche larga y su ocaso envuelto en melancolía.

 

Y finalmente , es el poeta que no vacila en manifestar su patriotismo con firmeza de profeta, con el verbo encendido por la indignación y , al mismo tiempo, con el verbo de la esperanza en la redención nacional.


Teodoro Salvador Mongelós tenía la veta del artista que se multiplica en capacidad creativa: fue músico, mago, actor de teatro y solicitado intérprete de la poesía. Integró el elenco de Julio Correa y José L. Melgarejo. Con estos infatigables luchadores del teatro nacional popular, se desempeño con notable disciplina y emoción, dejando el recuerdo de su talento y su solidaridad en los escenarios de la capital y el interior del país.


La Asociación Nacional
Republicana -Partido Colorado-  se ha prestigiado con su militancia. Hombre de firme convicción nacionalista, llegó a la Honorable Cámara de Diputado. Sus inquietudes democráticas con fuerte orientación projimista le incorporó a la nómina de exiliados. Y muere en el exilio, en la ciudad de San Pablo, el 20 de mayo de 1966.
Del campo santo de Foz de Yguasú , fue repatriado al mausoleo que le erigieron en la ciudad de Ypacarai. Actualmente  la Casa de la Cultura lleva su nombre: “Teodor S. Mongelós”.


Teodoro Salvador Mongelós en la poesía paraguaya en guaraní sobresale por la originalidad de los temas y el elevado nivel estético de sus poemas. En su creación poética, explora la ciencia de la vida , con el rigor de la lógica racional y la lógica de la imaginación.


La imaginación penetra en la razón y ésta se sumerge en su atmósfera para situar el decir poético en el exacto nivel de la vida.


En la poesía de Teodoro Salvador Móndelos, redescubrimos la vida desde sus aspectos más originales, más asombrosas, más universales.

Al mismo tiempo, mediante el mágico fluir de su poesía, accedemos a la profundización de nuestra propia realidad inmediata, local, regional y nacional, con una perspectiva humana intensa, única , trascendental. En su poesía palpita la sabiduría sobre la condición humana y su circunstancia que sintetiza lo infinitamente fugaz y lo irreductible de la eternidad. Cada poema tienen en su secuencia una coherencia progresiva que llega a una conclusión precisa ,conmovedora, rotunda. El fundamento de su poesía es la verdad. Teodoro Salvador Mongelós únicamente expresa en su poesía aquella realidad que le dicta su conocimiento y su sentimiento. Su poesía es un volver a interiorizar desde la memoria de todo lo vivido, la vida que va transcurriendo. En la poesía del amor, en la poesía social, en la poesía testimonial, en la poesía intima, siempre esta presente el ser humano íntegro, auténtico, comprometido con su prójimo, con su sociedad, con su patria, con su tiempo. Teodoro Salvador Mongelós es de una probidad intelectual indiscutible. Y siempre situado en el sector social del trabajador asalariado de la capital y del trabajador rural carenciado.


Teodoro Salvador Mongelós le dio al idioma guaraní altura estética, con estilo propio. El guaraní que domina es el del campo, con su rica cosecha de arandu ka’ty ancestral.


La publicación de sus poesías constituye una valiosa contribución al patrimonio cultural de la literatura paraguaya en guaraní. Y un acto de justicia a su memoria y su lucha por la democracia paraguaya.

 

Barrio San Vicente, octubre 30,1996 

 

                                                                                  RUDI TORGA

 


ALGUNAS OBRAS DE TEODORO S. MONGELÓS 

 

 YPAKARAI

 

 

            Ypacarai...

            Mi ciudad florida

Tu nombre se anida en mi corazón.

Te sueño y te añoro igual que a una novia

Y este yo donde quiera

Seguirá clamando por ti mi canción.

 

Ku ka’aguypy              Nde pýpe heñoi

Piro’y porâ                  ore angaiparâ

Che momandu’a         kuñataîeta

Nderehe añoite.         Kunu’ù raitý.

Ha uni che reindý       Ka’aru vove

Resa jajaipa                iñapensâmba

Hi âva ahecha            hyakuâvu rei

Upéicha jave              ñaimo’â yvotý

 

Ypacarai...

Mi ciudad de ensueño

En tus brazos quiero hallar mi prisión.

Por eso en mis noches  de larga ausencia

Mi canto te nombra

Diciéndote a gritos mi vana ilusión.

 

 

 

NDE RESA KUARAHY’ÄME

 

Sapy’ antépa ikatúne kuarahy pytu akúgui

Nde resa kuarahy âme aguâhe apytu’umi

Ndijavýinteva ko chéve ysatï opupúva hína

Amambay roky apytépe nde resa kuéra mimi.

 

Pyharépa rehecháva ñasaïndy pere perépe

Jasymi oike ha osêva araípe oñe mo’â.

Ha ndeaveku upéichaitéva rejere ha rejerévo.

Omimbi ha iñypytûva nde resa kuarahy’â.

 

Ajuhu mba’e iporâva che py’a guive ahayhúva

Yvypórape omoîva jeguakáramo Tupâ.

Ysyry rendaguemícha hovyù ha ipyko’êva.

Vevuimínte ahetûséva nde resa kuarahy’â.

 

Reikuaáma arohorýva, reikuaáma mamoitépa,

Sapy’a amanoha’ára ikatúne che ñoty.

Che rejántekena MIRNA nde resa kuarahy’âme

Tosyry jepi che ári tapia nde resay.

 

 

 

¡HA PILINCHO ¡

 

Mamógui piko ahndu

Piririta ne ñe’e

Naimo’avéima vaekue

Ko’arupi rojuhu.

Ko che ñe’â reikutu

Ha vokóike upe guive

Techaga’u yma guare

Che ângapema ipyahu.

 

Che resa resa rei

Pe korapyre ajere.

Ape ha pepe ama’ê

Hi’âgui rohechami.

Mamómatepa avei

Reju ko asajepyte

Che mbyesay haguâite

Reñe’ê asyetei.

 

Kokueréremi ku yma

Kurupícha asajekue

Che pytu opahapeve

Ajeitymi romuña.

Ha agâ aju che tuja

Mombyrýma okágui aime.

Ha ambyasy ahejahágue

Ka’aguy ha ñu porâ.

 

Oimévapo ku oikove

Ako che tupâsymi.

Kuña koygua piretî

Che akâ vaimi hague.

Mañeípane ha’e

Cherehe na imandu’ai.

Ajeipo oime hesarai

Rojohayhueterô guare.

 

Py’avai ha ñaña

Uperômi ndaikuaái.

Ha okaraygua naimo’âai

Tesaraípe oikóvaha.

Ko’agâ péina ahecha

Ha upéicha rupi heñoi

Che kure ko purahei

Maymáva ohendu  haguâ

 

 

Hípa upe ndajahechái

Kokue, kuarahy ha ama

Ha okaraygua rembiasa

Hipa upe ndajahechái

Hi’ânteko asapukái

Che hay’o ipyaúpeve

Chokokue reko asykue

Ja’erô ndaja’epái.

 

 

 

CHE MBO’E HARÉPE

 

Tamyapesâ che ñe’e

Mayma yvoty rekovia

Ha ipype toroañua

Ko che py’a renyhe.

Hetámi nde che mbo’e

Che mitâ’ipe yma.

Ha heta mba’e porâ

Aikuaa nderehaé.

 

Upéinte che karia’y,

Kp’yte che mandu’a.

Etémi che akâhatâ

Ha heta roipy’apy.

Sapy’ante nde pochy

Pe che nambi reipoka.

Ha néipamiro guarâ

Vokóikema rembyasy.

 

Hetako nderehaé

Oiko chugui karia’y.

Ha mañeípa itavy.

Osê porâ joaite.

Ajépane oime ndave

Revy’a, nde juruvy,

Rehecháramo ipoty

Ha omimbi nde rapekue.

 

 

 

MINERO SAPUKÁI

 

Peteî ko’etîmbavo

Che kegúype ahendu

Koichaite osapukáirô

Ka’atýre mboriahu.

 

Pipu… pipu …

Pipu… uihahahaha…

Pipu… pipu…

Néike…guápo lo mitâ

 

Pipu... pipu...

Néike... guápo lo mbutu…

Pipu... néike...

Haicha...haihahahahaha...

 

Ayvy ha âhôme anga ogueroja

Vavakuágui mborovire.

Sapukái ñahendu opáichagua

Ha purahéi avañe’e.

 

Kane’o ha áraouku

Ku ayvúpe ombohasa.

 

Ka’atygua nomba’ei ro’y

Ha niñandúi pe kane’o.

Hi’ ari kuéra opa anga kuarahy

Ha ayvúpe ku omba’apo.

Sapukáipe ñaimo’â

Hi’ahóva mombyry...

 

 

 

PURAHEI KOYGUA

 

Con mi guitarra fiel compañera

En tu ventana añemboja.

Para decirte bien de mi vida

Con toda el alma rohayhujha.

 

Y espero niña que me dispense

Si te inquieta che purahéi.

Yo también paso de día y de noche

En ti pensanado ni ndakevéi.

 

Tou la oúva, toiko la oikóva,

Ha opa oimevéva tou avei.

Tove la muerte tou che piári

Ha che nde ykére tañehundi

 

La luna sabe mi sufrimiento

Ko mundo pyre cheaño rei.

Y también sabe de mi quebranto

Oatormentaba che vida mi.

 

Yo no menciono mi mala suerte

Ni he de herirte con más razón.

Sólo he venido para ofrecerte

En este canto mi corazón.

 

Ko’ apevénte che apurahéita

Ha ahajeyma che tupâsÿ.

Adiós mi bella gentil violeta.

Adiós lucero ko’ë poty.

 

 

Última actualización el Sábado 24 de Octubre de 2009 20:32
 

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